Formación y cualidades del Visitador Médico

El mercado farmacéutico se caracteriza en la actualidad por ser altamente competitivo. Por ello, las empresas farmacéuticas desean contar con un buen equipo de visitadores médicos para introducir con éxito y afianzar sus productos en el mercado. De este modo, los visitadores médicos se configuran como una decisiva figura en el proceso de venta. No es de extrañar, por tanto, que las compañías farmacéuticas estén muy interesadas en formar y contratar a visitadores médicos comprometidos y competentes.

Ahora bien, ¿cuáles son los rasgos que definen al buen visitador médico?

De forma sintética, podemos decir que el visitador médico debe adoptar ciertas actitudes, hacer gala de determinadas habilidades y poseer un conjunto de conocimientos. Profundicemos en estos aspectos:

1. Actitudes

La actitud se define como la disposición de ánimo manifestada de algún modo.

En el caso del visitador médico debemos hablar de “actitudes”, todas ellas de carácter positivo, es decir, valoradas como “buenas” para cualquier momento y tipo de relación.

Podemos destacar las siguientes:

Educación: entendida como cortesía o urbanidad. Se trata de la mínima disposición que debe adoptar el visitador médico con todas aquellas personas con las que se relaciona personalmente, pues su mera observancia suele abrirle, nunca mejor dicho, muchas puertas. La información proporcionada al médico puede ser muy interesante y valiosa, pero si el trato dispensado no es respetuoso, éste, con toda seguridad, no mostrará atención ni interés por los datos aportados. Algo parecido puede ocurrir con las secretarios/as al servicio del médico, denegando incluso una cita con el mismo.

Esfuerzo: consiste en el empleo enérgico del vigor o actividad del ánimo para conseguir algo venciendo dificultades (convencer a un médico, la compra de productos por una farmacia, etc).

Constancia: se trata de la firmeza y perseverancia del ánimo en las resoluciones y en los propósitos.

Paciencia: es la capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse. Un buen ejemplo lo constituye la espera, muy larga en ocasiones, para entrevistarse con el médico.

Entusiasmo: se entiende por tal la exaltación del ánimo por algo que lo cautive. El buen visitador médico suele transmitir convicción por lo que hace, pues valora el producto que promociona.

Honestidad: la decencia, rectitud u honradez es, sin duda, una de las cualidades más valorados por los jefes, compañeros de trabajo o clientes.

Responsabilidad: es la capacidad para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente.

Disciplina: se trata de la observación de las normas y códigos de buena conducta existentes en la empresa o el sector.